POEMA A MARÍA JOSÉ
A María José. Pontevedra, a 29 de abril de 2006. Quizás hubiera sido el tiempo, quizás. Atravesé los tiempos pasados cubiertos de recuerdos permanentes, ausentes de lo que ahora me ocurre, presente que moldéa las horas del día. Antes, simpre, decía antes, debajo de recuerdo olvidado; antes cubierto de un denso polvo ausente que duele sin trégua, como la íltima lección aprendida en las anónimos clases del pasado. Ya fue, con toda su inmesa fortaleza, ya derramó todo el amor que tenía y gimió cómo el pajaro moribundo. en el fondo de un recuerdo absurdo. Las estrellas calles, entonces, se convitieron en las anchas avenidas de los reuerdos, que me invadieron la mente entera, de un pasado entero, presente ausente, un pasado cargado de presente. Mañana será mañana. ¿Acaso un mañana diferente? Y, mañana, digo yo: ¿Seré victima de la rabia o por el contrario los campos de primavera habitarán los lugares más profundos de mi? El tiempo. El tiempo. Nada sé de mañana. Miguel. | |||
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