ROSAS AMARILLAS
ROSAS AMARILLAS. Pontevedra, 29 de agosto de 2003. Cuanto te quise y cuanto no te quise. Te quise desnuda en el alba naciente Te quise muerta de amor en los mediodías absurdos. Todo mi amor se desprendía de mis palabras preñadas de mañana en cinta, absorta ante la belleza existente, lejos de las fuentes del miedo y de la muerte. Todo mi amor permanente dibujado en el cielo azul, en el mar verde, y en tus ojos negros que parecen perderse como miradas extrávicas en busca de algún amor perdido en una batalla falsa en la que los aguerridos soldados eran tremendos besos que hacían de mis rojos labios, ventosas permanentes adheridas a tu boca hambrienta de profundo amor. Por un momento absurdo creí perder el rumbo establecido por mis absurdos besos. Pero con gran arrogancia te pusiste firme, derecha y no supe sí eras estatua pétrea o hermosa mujer viva. Volví a perderme en mi mismo, volví a perderme en ti misma. Inundaste con tremenda fuerza la luz de la habitación verde. Todo pare...